martes, 15 de diciembre de 2009

Amar es siempre lo mejor

Una convivencia basada en el amor es sumamente difícil, cuando la rotura parece ya irreparable; aquel viejo amor perdido quizá no es recuperable..., pero sí puede nacer otro, si bien no el amor adolescente e idealizado, será sin embargo más pleno y maduro, hecho de una serie de conductas reforzantes, positivas, concretas, que no parten de la emoción, sino de algo más profundo, que no es tanto una obligación –que hoy no se valora- sino un acto de justicia en el sentido pleno de la palabra. Una persona no se casa porque ama, sino porque quiere amar. Aunque haya componentes químicos en esa dinámica de encuentro amoroso, y en este sentido se puede pasar "la química", amar es una decisión personal. En un cuento de Pearl S. Buck ("Hasta mañana") le pregunta una mujer blanca con dudas matrimoniales a una china casada con un marido que era "una peste": -"¿pero tú le amas?" Y ella: "-¿Amarlo?... lo que sí he sabido siempre es cuál era mi deber, y sin dudarlo, lo he cumplido. Cuando lo hago, soy feliz. Si no, me siento como enferma, y mi corazón no me deja descansar. Si mi esposo no ha sido conmigo un hombre ideal, al menos yo sí he sido para él lo mejor que me ha sido posible".
Justicia no es deber por deber, sino pensar que el otro es "amable", es decir digno de ser amado, que merece la pena y que el esfuerzo que ambos ponen en reconstruir la familia es algo por lo que merece la pena la vida, que da sentido al día. La vida es un camino con muchas etapas, con riesgos y peligros, nervios que hacen perder los estribos… dificultades externas (como la falta de dinero), o internas (cansancio de los compañeros del viaje, o aparecen como más atractivas otras personas con las que se encuentra uno en el camino)… aguantar la decisión de permanecer con la persona elegida, tener paciencia ante una crisis familiar que parece insoportable y de la que se quiere huir enseguida, de cualquier forma... cuesta, y el amor duele. Pero ¿y el compromiso adquirido? En estos momentos, es bueno recordar que la familia no es que siempre dé la felicidad, pero es donde las cosas ocurren de verdad, sobre todo las importantes, como son los hijos y su felicidad. Y ahí está el sentido de la palabra amor. Lo otro… ¡es tan variable! Es como el caledoscopio, muchos colores que se multiplican, pero con poca consistencia pues se hace con espejuelos. Una deficiente educación en el amor causa estragos: resentimientos y descorazonamiento: por muchos éxitos la vida está llena si hay amor, pero hay dolor, y a veces viene la tentación de no amar.
La fidelidad es dinámica, y sabe también de problemas y de cómo superarlos, es una pena ver que se anuncian como expertos en relaciones conyugales –o consejeros de sus colegas y amigos en estas cuestiones- gente que ha fracasado en su matrimonio. Si uno quiere vivir sin dolor –como anestesiado, buscando una plácida existencia-, que no ame, pero sin amor no hay vida, sólo tristeza. Y habrá que volver a empezar, sembrar, construir, aprender a amar pues eso es algo que dura siempre.
Mirar al otro es conocerle de nuevo, con el deseo de reconstruir ese amor, aquello que se perdió quizá pero que dentro del corazón quedó algo, para siempre, y a eso se llama familia, que es algo más que sentimientos, y es de justicia es amarse aunque suponga mucho esfuerzo… sólo ante Jesús se entiende eso de que el matrimonio es participar de la cruz donde Jesús da la vida por su esposa la Iglesia, allí se entiende lo que es amor esponsal… Los sufí tienen una historia: "Llamé a la puerta. / Y me preguntaron: quién es. / Contesté: soy yo. / La puerta no se abrió. / Llamé a la puerta. / Y me preguntaron: quién es. / Contesté: soy yo. / Y la puerta no se abrió. / Llamé a la puerta. / Y me preguntaron: quién es. / Y contesté: soy tú. / Y la puerta se abrió". Con el matrimonio los dos se hacen una sola carne. ¿Cómo es posible, si tienen dos individualidades distintas? Sólo estando uno en el otro puede ser posible, y estar en el otro es "ser el otro", ser uno para el otro, estar enamorado para siempre, con o sin sentimiento, aunque se padezca a veces, pero el amor es darse, entregarse, dar algo que ya no pertenece a uno, decir sí cada día, siempre.
Llucià Pou Sabaté

3 comentarios:

  1. Muchas gracias por su artículo. Derrocha realidad y aunque no es fácil llevarlo a la práctica, se hace más difícil si no se ha entendido y asimilado lo que en él se dice.
    Saludos desde México,
    Javier E.

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  2. Me gustan las frases "el amor no es una obligacion pero sì un acto de justicia" o "Una persona no se casa porque ama, sino porque quiere amar" o "Si no,(hago mi deber de estar con el) me siento como enferma, y mi corazón no me deja descansar" pero no entiendo otras frases como "estar enamorado sin sentimiento" o "Con el matrimonio los dos se hacen una sola carne" y me pregunto yo: Puede existir una familia ejemplar sin matrimonio?, puede ser "uno del otro" sin casarse?, acaso no es mayor admiracion sentirse comprometido sin que haya habido un lazo formal ante la sociedad o la iglesia? No se puede estar uno en el otro y entregarse hasta darse todo entre ellos estando enamorados sin ser matrimonio?.
    Dicho esto, me parece un buen articulo de reflexion sobre el asunto y felicito al autor por ello, pero seguramente yo no he sabido asimilarlo adecuadamente sin darle un enfoque estrictamente religioso. Juanjo.

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  3. Olvidé responder los comentarios... lo siento... muchas gracias por lo que dices, Javier, y por tus saludos desde México. Intentaré poner aquí más artículos sobre temas de familia.
    También a ti, Juanjo, intento responder lo que no entiendes: 1) "ser el otro", ser uno para el otro, estar enamorado para siempre, con o sin sentimiento, esto no es fácil vivirlo, es fácil decirlo... más arriba he publicado otro artículo titulado "después de amar te amaré" donde se intenta explicar esto, poner el amor no en el sentimiento sino en la decisión de amar, que si se empeña uno abarca también el sentimiento luego... pero quizá puede servirte otra idea que he puesto en el artículo "libertad y decisión" de que pensamos de manera "no-objetiva", influidos por las emociones, etc. y cuando no es positivo vemos mal, como el palo dentro del agua se ve torcido, y hay que esperar, como el palo cuando se saca ya se ve recto, cuando pasa aquella dificultad emocional, etc...
    2) "una sola carne"... lo intenta explicar estos días Juan Carreras en http://familiaenconstruccion.blogspot.com/, y ahí también lo he escrito hace días hablando del matrimonio de maría y josé... digamos que en la antropología del amor hay un proceso, que puede empezar, como al encender fuego, por cosas más sensitivas-corporales como las sensaciones-conmociones ante el otro/a, para luego ir hacia las emociones, que ya son sentimientos y provocar un sentimiento único que toca lo más íntimo y es el enamoramiento, que ya no es "para mí" sino más espiritual, ya no es concupiscencia. De la mano de la amistad se pasa a otro terreno más espiritual, el agapé o amor de donación, "es bueno que existas", quiero lo bueno para ti, y la amistad es lo mejor de la vida. Pero hay un tipo de amistad, amor de benevolencia, que es único que es cuando se dice a una persona "eres mi vida, soy tuyo", y uno es para el otro... es el amor esponsal, que es en sí natural...
    La pregunta que haces al final, sobre el sentido religioso-social, es doble. En cuanto a religioso, Jesús aporta un sentido más profundo a la verdad de la alianza esponsal, que si quieres hablamos. En el sentido social, el hombre vive con los demás. La película Jude trata de forma drástica de este punto... no se puede obviar. Seguimos cuando puedas, que no sé si después de tanto tiempo vas a leerlo..

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