jueves, 21 de enero de 2010

DEL CANTAR DE LOS CANTARES



Hoy he leído un pasaje maravilloso de Él y yo. Quiero simplemente compartirlo, no podría comentar nada. Simplemente recomiendo llevarlo a la oración, especialmente después del abrazo de la confesión.
Jesús le dice a Gabrielle:
"¿Recuerdas el Cantar de los cantares: Sostenedme con flores, rodeadme con frutos? Ella decía eso con el fin de amparar su debilidad y presentarse más hermosa ante los ojos del Esposo. Y Yo favorezco al alma que desea, con su hermosura, agradar a mis ojos. Que venga a Mí, que se revista con mis méritos, que tome mi amor para amarme, mi humildad, mi paciencia tan dulce, y
cuando Me haya raptado todo, que Me diga:
!Amado mío, mira, mi vestidura es lujosa y mi corazón está ardiente...!
Me miraré en ella como en un espejo, atraído por el perfume de su humildad. Y cuando se diga mi sierva, yo la llamaré mi esposa. Cuando ella besa mis pies, yo la estrecho sobre mi Corazón
Mi Corazón, le confía sus secretos. Ella ya Me ha dicho los suyos: son sus pecados que le pesan.
Tiene mi sangre que los borra, puede oír mis latidos de amor en la Paz, y si se duerme, Yo velo sobre ella."

(Gabrielle Bossis, Él y yo. Barcelona, Balmes, 1999. Pág. 223)


No hay comentarios:

Publicar un comentario