miércoles, 24 de marzo de 2010

Imágenes sobre la amistad...

espero que os guste... llucià pou sabaté

Senderos poco trillados...

Espero que os guste
llucià pou sabaté

Cuidar lo importante, que es la vida, los demás, no lo que parece urgente...

espero que os guste
llucià pou sabaté

Salí de fiesta, mamá... prevenir la inconsciencia de los jóvenes, parte importante de la educación, especialmente en la prudencia al conducir

es esencial prevenir la juventud, acompañarles con la responsabilidad... llucià pou sabaté

El amor y la vida

espero que os guste, llucià pou sabaté

domingo, 21 de marzo de 2010

móvil, autoconocimiento y comprensión con los defectos de los demás


espero que os guste, llucià pou sabaté

En una galería de arte





divertido... llucià pou sabaté

Cosas bonitas del mundo

espero que os guste, llucià pou sabaté

Choque de civilización... islámica

Me han enviado el video de una mujer que explica su visión del problema de la cultura islámica:

llucià pou sabaté

viernes, 19 de marzo de 2010

Los universitarios hablan del Papa preparando la semana Santa


bonita actividad, llucià pou sabaté

miércoles, 17 de marzo de 2010

Via crucis de los niños no nacidos


Aunque sobre lo de acusar de la última estación, bastante que acusa
la conciencia, yo pondría que como Jesús en la Cruz pide al Padre que
no les tenga en cuenta la ignorancia: "Padre, perdónales, que no saben
lo que hacen..."  llucià pou sabaté

Canadá artístico...

canada
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llucià pou sabaté

lunes, 15 de marzo de 2010

Holocausto y Aborto


4 Març 2010

Muchos alemanes no se enteraron de lo que los nazis estaban haciendo en Auswicht y en Dachau, el terrible Holocausto salió a la luz cuando el Tribunal de Nuremberg juzgó y condenó a los culpables, en virtud de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, el reecurrir al argumento de “la obediencia debida” no sirvió para ni siquiera atenuar las sentencias.

Pues bien ante la nueva ley del aborto que lo despenifica hasta las 22 semanas incluso si se trata de niñas he 16 años, no podemos alegar desconocimiento, se trata de un holocausto, personalmente me doy publicamente por enterado y en consecuencia “yo acuso” y espero ver a los responsables juzgados en virtud de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. No se trata de una cuestión religiosa como se quiere vender esta atrocidad, es una evidencia cientifica.....un retroceso de 2000 años en la historia de la civilización.

Y para que conste ANTE MIS NIETOS firmo esta carta .

JOAN MARTORELL I BARBERÀ

Así debería ser, Lluciá; pero pasarán años hasta que la gente se dé cuenta de esta hecatombe humana y social y la degeneración de gran parte de la sociedad, que está narcotizada por los antivalores, y piensa que puede erigirse en dueña de vidas humanas por una supuesta defensa de las libertades. Es toda una subversión de las conciencias que ven como un derecho algo que es un crimen. Monstruoso, pero cierto. Dirán luego en su defensa: "Si la tele decía que en las 22 primeras semanas no pasaba nada,; lo decían también los políticos y la ministra y que esto era bueno para las mujeres..." Gente indefensa moralmente, víctimas de la manipulación y de su egoísmo de vida, sufrirán en sus carnes estos horrores y cuando se quieran dar cuenta, ya habrán manchado su alma de sangre y de remordimientos y nadie les devolverá la vida que insensatamente han sacrificado en manos de los verdugos disfrazados de médicos. Tendrán que pasar años y muchos sufrimientos, para que se purifique está sociedad cómplice de la muerte de tantos inocentes. Entonces se despertarán y pedirán cuentas a los asesinos de hoy; pero hasta que llegue eso...cuánto horror. Comprendo muy bien la acusación que hace tu amigo, que quiere dejar muy claro que él no es cómplice de la matanza. Además de razonar, tendremos que actuar para que Dios se compadezca de nosotros y multiplique la eficacia de nuestras acciones , desconcierte a los deformadores de las conciencias y nos ayude a avergonzarlos de su indignidad y a parar esta locura. Un abrazo lleno de esperanza. Antonio

me limito a copiar aquí estas notas, llucià pou sabaté

Arte, fuego, viento y tierra, con música...

buena canción e imágenes... llucià pou sabaté

domingo, 14 de marzo de 2010

África, con música...

me gusta el ritmo, las imágenes... llucià pou sabaté

jueves, 11 de marzo de 2010

Preparación al matrimonio con Pixar...



me parece una buena película para cine forum, con la problemática familiar muy bien tratada,
llucià pou sabaté

El auterotismo: tratamiento pastoral


El auterotismo: tratamiento pastoral
“La sexualidad no es una facultad humana cualquiera, sino un don que hay que respetar de acuerdo con la intención del Creador, que ha querido dar al hombre la posibilidad de expresar la riqueza de su ser. En este campo delicado, más que en ningún otro, la conducta humana no puede fragmentarse dejándose arrastrar por cualquier soliticación del momento, sino que debe adecuarse a la estructura profunda de su ser, para poder crecer en la plenitud de la comunión personal”. J. Ratzinger introduce así un documento que la Congregación para la Doctrina de la Fe ha considerado útil publicar, como explica su Secretario el Arz. Angelo Amato: “la situación actual y la persistente crisis de la moral empujan a una atenta lectura de este apoyo para responder más adecuadamente a los desafíos de hoy día”. En uno de los artículos, Miguel Benzo comenta: “El grave desorden moral de la masturbación se basa, fundamentalmente, en su carácter de acto sexual imperfecto e insatisfactorio, ya que excluye la orientación esencial para servir de lenguaje del amor y de medio para la procreación. De hecho, la psicología y la experiencia pastoral se encuentran de acuerdo en que la sexualidad solitaria deja ordinariamente un sentimiento de vacío profundo y de soledad”, busca urgencia de relaciones improvisadas y escandalosas: la ausencia de relación afectiva puede empujar a otros desórdenes “más serios y comprometedores”.
“¿Cuáles son los motivos profundos de una masturbación habitual? En muchos casos, la fuga de una existencia a la que no se encuentra sentido o que resulta contrastante y dolorosa”. Téngase en cuenta que Freud reveló el vínculo de la sexualidad con el ‘impulso de muerte’, con el deseo de ‘volver al estado inorgánico’. “Se encuentra en jóvenes que fracasan en sus estudios o en el trabajo, o que viven en familias en conflicto, y que se refugian en un estado de constante descarga nerviosa, en la que, como decía uno de ellos, ‘nada importa, nada’. Se trata, por tanto, de una motivación similar a la que, para otros, lleva al alcohol y a la droga”.
¿Cuál es la medicina pastoral adecuada para esas personas, especialmente jóvenes, que practican habitualmente la masturbación? “Sería, ciertamente, un error muy grave inculcar ellos un fuerte sentimiento de culpa, que sería capaz de destruir cualquier estímulo de vida y producir un permanente complejo de inferioridad e incapacidad, como sucede con tanta frecuencia. No se debe olvidar que casi todos los adolescentes, incluyendo aquellos que lo ocultan bajo una máscara de cinismo, sienten la irrupción de la sexualidad como algo misterioso y amenazante que les domina y humilla, revolviendo el interno de su personalidad”. Rilke ha descrito con mucha profundidad esta experiencia en la tercera elegía de Duino. “No resulta ni siquiera insólito, desgraciadamente, que educadores poco equilibrados e incapaces busquen, más o menos conscientemente, fomentar en los jóvenes sentimientos de culpa que violentan su intimidad y les mantienen en una perniciosa situación de dependencia y de sumisión con respecto a ellos. Quien ha dedicado buena parte de la propia actividad pastoral a estudiantes universitarios sabe bien cuántos sienten la necesidad de librarse de un sentimiento asfixiante de culpabilidad, que ha sido el factor desencadenante de un proceso que les ha llevado a romper con la fe religiosa que parecía proteger ese sentimiento”. Es por tanto inadecuado decir que lo malo es bueno, como también crear tabús y agobiar a la gente: “Considero, por tanto, que el único tratamiento pastoralmente eficaz es intentar abrir horizontes a esos jóvenes hacia expresiones verdaderas de la afectividad y hacia deberes culturales, profesionales, sociales y religiosos que den sentido a su vida”.
Llucià Pou Sabaté

Juicio moral sobre el autoerotismo


Juicio moral sobre el autoerotismo
“Las primeras experiencias sexuales en sentido estricto suelen revestir en la mayoría de los adolescentes la forma del autoerotismo o, con otro nombre, masturbación o sexualidad solitaria. Tampoco es raro que se verifique entre adultos, especialmente si, por cualquier motivo, se ven privados de relaciones sexuales completas. Las desviaciones afectivas y algunas situaciones neuróticas provocan frecuentes manifetaciones autoeróticas, que a veces alcanzan un carácter constrictivo claramente psicopático. Por el contrario, la medicina actual parece de acuerdo en afirmar que la masturbación por sí misma no causa ningún estado físico de tipo patológico, salvo, en caso que sea excesivamente frecuente, una cierta fatiga nerviosa… El juicio negativo sobre el autoerotismo, que es tradicional en la teología católica, tiene su fundamento más sólido en el carácter imperfecto e insatisfactorio de la sexualidad solitaria. La sexualidad humana, además del fin biológico de la reproducción, tiene en el plano psicológico un carácter esencial de expresión del amor”. M. Benzo estudió en un documento que ahora ha sido editado por la Congregación de la Fe este tema, y añade que mientras que el adolescente quiere sexo el maduro “aprende que es mucho más importante y decisivo todavía superar la soledad humana y, para ello, encontrar afectos verdaderos y profundos. Para ello, la relación sexual no es más que un camino entre otros… es uno de los lenguajes del amor y que… si la expresión es importante, todavía lo es más lo que se transmite con el lenguaje. Ciertamente, la elevación del instinto al plano del lenguaje es un proceso duro y difícil, porque el instinto tiene una dinámica biológica propia. Sin embargo, es sólo a nivel de comunicación donde la sexualidad alcanza su significado y su plenitud”.
El plano de unión física va unido al afectivo, la unión físico-psíquica hace que una cosa sin la otra, “sin participar en su vida psíquica, sin interesarse en ella, sin compartir sus penas y sus alegrías, supone una división artificial del ser humano, una falsificación, una mentira”. En la sexualidad se da también una dimensión interna, todas las dimensiones de la persona están implicadas, y en la experiencia sexual hay placer también para el otro, y tiene estructura de donación, entrega, regalo símbolo de amor. Por eso la “sexualidad sin amor es profundamente insatisfactoria” (como dice la canción, “el sexo sin amor te hace sentir peor”), dentro del misterio que comentamos y que es de difícil explicar. También porque el amor tienen varias “capas”: goce (si sólo hay éste, es “una forma de narcisismo, en la que sólo cuenta el propio yo). El amor de posesión, que quiere apropiarse del otro, del que tanto habló Sartre, es “poseerlo en cuanto ser libre, o, con otras palabras, obtener la seguridad de que la persona amada me elige siempre como fundamento de su vida. Si el otro queda atrapado en esa relación de modo que pierde su libertad, su posesión deja de ser deseable”. Queda el “amor de identidad”, su fin es la solidaridad, “descubrir que el otro es también un yo y, por tanto, sentir como propio lo que le sea favorable o desfavorable, riendo cuando ríe y llorando cuando llora. Identificarse con sus deseos, sus temores, sus esperanzas y sus deberes… no es una relación estática, sino dinámica; algo que debe reemprenderse cada día. La sexualidad adecuada a este tipo de amor no busca, antes de nada, ni el placer ni el dominio, sino la intimidad psico-física, la participación en el ser del otro, la sinceridad plena, la donación completa. Se trata de la sexualidad que corresponde al ideal cristiano del amor.
Llucià Pou Sabaté

domingo, 7 de marzo de 2010

Chaplin y la vida...

un gran genio... llucià pou sabaté

Fotos artísticas

preciosas... llucià pou sabaté

Maravilla del perdón...

la maravilla de las maravillas... llucià pou sabaté

macrocosmos

la grandeza de lo creado... llucià pou sabaté

viernes, 5 de marzo de 2010

Risa del Papa


la humanidad de juan Pablo II... llucià pou sabaté

lunes, 1 de marzo de 2010

Infidelidad en el matrimonio


 Infidelidad en elmatrimonio. Qué duro es olvidar una infidelidad”, he oído decir a distintas personas, llorando porque hacía uno, dos, más años que le pedía a Dios que le hiciera olvidar esta terrible experiencia de sentir “la traición”. Sensación de tristeza, desconcierto porque sucedió con la persona menos esperada, y desde entonces ya nada es igual: “ya no siento lo mismo que antes”. Hay melancolía, pues “la herida” tarda en cerrar, y el dolor puede hacerse insoportable hasta poder decir: “a veces  mi cabeza va a estallar”... entonces, se piensa en la separación para huir de esa situación.

Todo esto lo trata la película “Infiel” (Trolösa) tiene por directora Liv Ullmann, y por guionista Ingmar Bergman, los que en otro tiempo fueron director y musa, además de compañera sentimental. Ahora es ella quien dirige un drama por el que los dos han pasado, ella directora y él ahora guionista. No se juega ahí con ser “modernos” y decir que hay que ser “auténticos” en una relación y “encontrarse a sí mismo”: se va al fondo de la cuestión, hasta llegar a las víctimas del crimen: la revolución sexual es ya historia. En el cine comercial, como dice “Bloggermania.com”en la crítica de este film, se ve “una visión trivial de la infidelidad, que poco tiene que ver con la vida real”. Ahí se notan los cineastas de categoría, al abordar con expresión artística el adulterio y sus consecuencias sin ningún barniz acaramelado.



“Infiel” comienza con el relato de un escritor (Erlend Josephson, que representa a Bergman) solitario, en su casa juntoal mar, que recuerda una mujer (Lena Endre). Ella aparece y responde a sus preguntas, que se van convirtiendo en el relato de su vida... un matrimonio que se resquebraja, por culpa del amigo íntimo del marido. La infidelidad será la causa de la infelicidad de todos, especialmente de la hija... (recordemos que Liv y Ingmar tuvieron una hija). Según lapropia Ullmann es un "drama psicológico durísimo y muy oscuro... su historia es mi historia, y también la de Bergman... es la historia de todos nosotros, de todos ustedes, porque creo que la película habla de asuntos universales".

Efectivamente, la realidad del adulterio y sus terribles consecuencias son una plaga hoy día, y se plantean cosas tremendas como el resentimiento: "Creo en el perdón, porque toda mi vida he pensado que si no somos capaces de perdonar al otro, por ejemplo a la pareja infiel, la vida no avanza, todo se estanca, será imposible ser feliz de nuevo", sigue diciendo Ullmann.

Se plantean problemas interesantes. Uno de ellos es la irresponsabilidad, que destroza unas vidas por dejarse llevar por la sensualidad, por buscar una “historia más excitante” que la vida ordinaria. La irresponsabilidad viene muchas veces por una excesiva seguridad, y no cuidar las ocasiones previsibles, como dice Cervantes: "que es de vidrio la mujer pero no debes probar si se puede o no quebrar que todo podría ser", y lo mismo se puede decir del hombre pues en esto también hay bastante igualdad.

Ante un bien tan sagrado como es el matrimonio, la infidelidad aparece con falsas razones: “no causa ningún mal si hay ignorancia, si el engaño no se llega a saber”... Parece que no pasa nada, pero entonces ya “ha pasado mucho”. A eso se llama banalidad, que es una de las caras del mal. Poco a poco, imperceptiblemente se va desmoronando todo, el egoísmo va minando el amor hasta convertirlo en odio y venganza, una pasión que ciega y lleva a la crueldad, destroza todo, como dice el comienzo del film: “No hay ningún fracaso, ni la enfermedad, ni la ruina profesional o económica, que tenga un eco tan cruel y profundo en el subconsciente, como un divorcio. Penetra hasta el núcleo de la angustia, resucitándola. La herida provocada es más profunda que toda una vida” (Botho Strauss). Podría matizarse esta afirmación, pero nos lleva a tomar conciencia de que la ruptura nunca puede ser considerada como un bien en sí misma, ni como la primera opción ante los problemas conyugales. En aquellos casos en que, tras mucho sopesar y recibir consejo autorizado, se vea como el mal menor, siempre será algo que cause mucho sufrimiento.



 

Ullmann ve que en un mundo de engaño y falta de verdad, “la deslealtad es un modo de vida que cada vez adoptan más personas. Los principios morales simplemente desaparecen. Hombres y mujeres deciden jugar a un juego de adultos: amémonos al límite, seamos felices juntos, olvidémonos de juzgar qué es bueno y qué es malo. Pero súbitamente todo se desmorona. Viene la tragedia.

Todos son infieles entre sí... la víctima resulta ser la niña, la personita que ha sido utilizada en el juego de los adultos, sentada en medio de un carrusel emocional, sin entender cuál es su verdadero papel en la historia”. Esta lucidez choca con los comentarios engañosos que oímos: “no voy a dejar de ser feliz por culpa de los niños...” Sigue Liv con su análisis: "En este nuevo milenio que estrenamos, la deslealtad es un modo de vida que cada vez adoptan más personas”... al final, la muerte. Esta es la parte más negativa de Bergman y de sus películas: en el film aparece un “determinismo”, aporta un análisis psicológico de gran calidad, los problemas del hombre, pero no la dirección en la que se encuentran las soluciones, por eso tiene un punto de amargado en su lucidez cerrada a la trascendencia.



 

En realidad, la vida no es así: no somos “inamovibles”, siempre hay la posibilidad de recomenzar, hay voluntad de poder querer: esto es la libertad. La felicidad pasa por aceptar las personas como son, eso es querer. ¿Y qué pasa cuando el cónyuge es infiel? Hay motivos para separarse de él, si se quiere: pero es la última solución. Hay derecho a la ruptura, pero quien tiene fe –y todos podemos pedirla- ve en la desgracia una Cruz, un camino de encuentro con Jesús, de ser feliz.

Muchas separaciones son precipitadas, se dice "me he liberado" -tanto ellas como ellos-, y luego es peor porque la liberación no viene de huir de las dificultades, la auténtica libertad viene de asumir compromisos y en definitiva de la fidelidad. La felicidad está en darse en un compromiso de amor. Quizá sea el momento de descubrir qué es el verdadero amor, que exige de cada cónyuge que asuma y responda realmente a su vocación. Quizá sea el momento de profundizar en las raíces de la herida que la vida conyugal ha sufrido, para pedir a Dios que sane y alimente cada vez más el vínculo indisoluble que Él unió sacramentalmente.

Llucià Pou Sabaté

 




 

Dolor y crecimiento interior


 Dolor y crecimiento interior

Cuando sufrimos, absolutizamos un aspecto de la vida: el dolor, esta realidad distorsionante que indica un mal, unos límites... Siempre que podemos lo quitamos, si no seríamos masoquistas. Pero ante el dolor inevitable, es interesante descubrir un sentido positivo, tomar distancia del momento en el que lo único que se puede es padecer o com-padecer, y entrar en la visión de conjunto que compone el cuadro de la creación y de la historia: vemos que los que han superado las dificultades han sobrevivido y progresado.

Así, quienes lucharon en el Nilo ante el agua y se esforzaron en desecar pantanos pudieron crecerse y crear una civilización floreciente; por el contrario, los que ante un proceso de desertización fueron a buscar agua a otros lugares más habitables se quedaron en su rudimentario modo de vivir, esos otros pueblos no han vivido casi ningún progreso. La adaptación excesiva al ambiente impide el desarrollo y conlleva el peligro de sucumbir ante un cambio brusco de éste.

De la misma forma, eliminar toda dificultad conlleva estancarse en una inmadurez, no estar preparado para la lucha por la vida. Unamuno ve en esa lucha que causa dolor “la sustancia de la vida y la raíz de la personalidad, sólo sufriendo se es persona… el dolor es el camino de la conciencia y es por él como los seres vivos llegan a tener conciencia de sí. Tener conciencia de sí mismo, tener personalidad, es saber y sentirse distinto de los demás seres: a sentir esta distinción se llega por el choque; por el dolor más o menos grande, por la sensación del propio límite. La conciencia de sí mismo no es sino la conciencia de la propia limitación”.

Uno de los casos más paradigmáticos lo vemos en el personaje de Leo Tolstoi en “Guerra y paz”: Pierre Besochov. Sus cambios internos son sorprendentes: “antes era tenido por un hombre bueno, pero no feliz. Uno se mantenía, inconscientemente, a una cierta distancia de él. Sin embargo, ahora emanaba de su boca una sonrisa llena de la alegría de vivir. En sus ojos había compenetración con el prójimo y se insinuaba la pregunta: ¿estáis también tan contentos como yo?

Era agradable comunicarse con él. Antes era muy hablador y podía entusiasmarse a lo largo de una conversación. Entonces no atendía apenas a las razones de los demás. Ahora, en cambio, se deja arrastrar raras veces por la discusión y podía de tal modo escuchar a los demás que uno le abría los secretos más recónditos… antes, la princesa (Catarina Semjonovna) creía que su mirada contenía indiferencia y burla, y, como solía hacer con tantos otros, le había declarado prontamente su hostilidad, que era una de sus múltiples cualidades.

Ahora, por el contrario, sentía que él había penetrado en lo profundo de su alma, y le descubría, al principio con desconfianza, después con agradecimiento, el lado bueno y oculto de su carácter”. Y no fueron los años ni aprendizajes, sino los pesares de la guerra, y las inclemencias de la cautividad, los que ejercieron tan notable influencia. En este sentido el dicho popular “no hay mal que por bien no venga” nos sugiere que todo crecimiento, también toda creatividad artística o de cualquier otro tipo, pasa por el silencio y el dolor.

Le preguntaron: “¿años perdidos?”, a Alexander Solzhenitsin y su cautiverio, y respondió: “no, en realidad no perdidos… quizá aquellos años fueron necesarios… el dolor es esencial para nuestro progreso espiritual y para nuestro perfeccionamiento interior. El sufrimiento viene repartido a la humanidad y a cada hombre, en una cantidad suficiente, para que el hombre pueda sacar utilidad de él, si lo sabe usar en su crecimiento interior”.

Pero “la capacidad de sufrir no es inmediatamente asequible, sino que tiene que ser conquistada con esfuerzo de autocreación. Aquí se impone la tarea de forjar la propia personalidad y es la actitud el resorte que rige a la persona” (J. Vilar).

Llucià Pou Sabaté