martes, 18 de enero de 2011

Los ángeles de Alexander Ogorodnikov

A. Ogorodnikov.



Les comparto lo que me contó mi hermano Pascal (diácono): Es la historia de un escritor ruso, Alexandre Ogorodnikov que he escuchado de su propia boca. Antes de su conversión, había incursionado en todas las filosofías nihilistas y destructivas del siglo XX. Era profesor de filosofía y tenía una gran pasión: ¡la de irrumpir en casas ajenas con sus amiguitos!



Se convirtió en los años 70, al mismo tiempo que otra intelectual, Tatiana Goritcheva. Fundó en aquel momento un "seminario" en Moscú. Por seminario, debemos comprender una especie de comunidad de creyentes intelectuales, que oraban juntos, reflexionaban sobre la fe, la profundizaban... obviamente en forma clandestina.



Aunque no lo suficientemente clandestina, porque fue detenido en varias oportunidades, para terminar finalmente siendo obligado a optar entre dos alternativas: el exilio o la prisión. Alexandre rechazó el exilio y fue por lo tanto encarcelado.



Durante una decena de años, experimentó diferentes formas de prisión: política, común con los peores criminales y otras, pero la peor para él fue cuando fue arrojado en una celda glaciar (cuyas paredes estaban cubiertas de hielo), completamente desnudo, y en una total y atroz soledad. La peor de las torturas. Sabía que se estaba muriendo.



No sé de qué manera pudo hacer llegar a su madre una carta en la cual describía sus condiciones de detención, su agonía, las torturas psicológicas, etc. Le suplicaba que hiciera llegar esa carta a Occidente. Y la carta fue publicada en Alemania y en Francia, en primavera de 1986.



Miles de peticiones fueron enviadas, y Alexandre fue liberado. Cuando mi hermano descubrió esta carta en Francia se puso a llorar y junto con su novia decidieron ofrecer todos sus sufrimientos y oraciones por él. También, decidieron enviarle sus Ángeles Custodios a su celda para confortarlo y ayudarlo a sobrevivir.



Fue liberado aquel mismo año. Alexandre pudo hacer una peregrinación a Lisieux al año siguiente con Sor Tamara, misionera en Rusia, que había organizado un autobús con 50 rusos con el propósito de que conocieran a Santa Teresita del Niño Jesús y pudieran orar allí.

Durante una comida, mi hermano Pascal se encontró frente a un hombrecito con una barbita, se presentaron... ¡Era Alexandre Ogorodnikov!! Imposible describir la emoción cuando Pascal le contó que cada día le había enviado a su Ángel, y que había animado a muchos a que también lo hicieran. Fue entonces cuando Alexandre le confió que, en aquel sórdido refrigerador al cual lo habían confinado con el propósito de hacerlo morir, había sido visitado por ángeles de cristianos de Occidente que oraban por él. El percibía el calor de esos ángeles que lo cubrían como si fuera un abrigo y él sentía que este favor estaba ligado a la oración de esos cristianos.

Pudo sobrevivir gracias a los Ángeles y al calor de la oración que lo reconfortaba en aquella soledad. Este ferviente ortodoxo, que vive hoy en día en Moscú, tuvo numerosas experiencias místicas mientras estaba en prisión, privado de todo. Terminó casi lamentando su recuperada libertad, que le hacía perder esta proximidad con lo divino...

 Escribe Sor Emanuel – Boletín de Medjugorje 17.02.2010

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