jueves, 23 de febrero de 2012

jueves después de Ceniza

Saludos!

Día 2º. JUEVES 18 de Febrero: el camino de la cruz. Jesús anuncia por
primera vez a sus discípulos que ha de morir y resucitar

"Hoy pongo delante de ti la vida y la felicidad, la muerte y la
desdicha. Si escuchas los mandamientos del Señor… si amas al Señor, tu
Dios, y cumples sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos, entonces
vivirás, te multiplicarás, y el Señor, tu Dios, te bendecirá… Pero si
tu corazón se desvía y no escuchas" lloverán desgracias: "yo he puesto
delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige
la vida, y vivirás, tú y tus descendientes, con tal que ames al Señor,
tu Dios, escuches su voz y le seas fiel. Porque de ello depende tu
vida y tu larga permanencia en la tierra que el Señor juró dar a tus
padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob". Es el resumen del discurso de
Moisés a su pueblo; el salmo lo dice de otra manera: «dichoso el que
ha puesto su confianza en el Señor, que no entra por la senda de los
pecadores… será como árbol plantado al borde de la acequia», que tiene
raíces que pueden beber, «no así los impíos, no así: serán paja que
arrebata el viento; porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal».
Pero este camino no es de rosas, sino que tiene espinas. Jesús les
dice que tiene que sufrir, y el que le sigue también: «Si alguno
quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día,
y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien
pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al
hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se
arruina?». El Señor está a nuestro lado aunque no le veamos, y nos
anima a verle en la cruz, a ayudarle a llevarla, porque con Él nos
llevará al cielo. Pero nos gusta más pasarlo bien, que hacer algo que
nos cuesta. Por eso nos vendrá bien la historia de una princesa triste
de leyenda, que sueña felicidades extrañas asomada al jardín del
palacio. De pronto, entre las flores aparece su hada madrina y le
dice:
​- La felicidad va a venir por estos caminos; si logras conocerla, ve
tras ella y te dará la dicha que sueñas.
​Desapareció el hada después de haber tocado con su varita mágica los rosales.
​Y apareció un hada magnífica, adornada con todo tipo de joyas de oro
y plata. La siguió la princesa anhelante y al ver que no era dichosa
con ella, le preguntó:
​-¿Eres tú la felicidad?
​- No, contestó: soy la riqueza.
​- Por eso, dijo la princesa, sentía yo a tu lado sabor de tierra
despreciable en mis labios.
​Y apareció enseguida otra hada cubierta con un manto de estrellas. La
princesa caminó con ella, y al notar el corazón vacío, le preguntó:
​-¿Eres tú la felicidad?
​- No, contestó: soy la gloria.
​-Por eso -dijo la princesa- sentía yo a tu lado llena de humo y de
viento la cabeza.
​Y apareció después otra hada, sonando cascabeles de alegría. La
princesa la siguió y al ver en sus ojos una niebla triste, le
preguntó:
​-¿Eres tú la felicidad?
​-No: soy el placer.
​- Por eso -dijo la princesa- sentía yo en el alma un peso de ilusiones muertas.
​Y apareció una viejecita astrosa, pero agradable, con un rostro
surcado de lágrimas, entre las que miraba sonriente. La princesa la
siguió. Caminaba por caminos largos, de abrojos y espinas, y sentía la
princesa como un descanso parecido al placer. Y en medio de un bosque
se trocó en la más admirable de las hermosuras.
​-¡Oh! -gritó la princesa, cayendo de rodillas- ¡Tú eres la felicidad!
​-No -contestó ella-. ¡Soy el sacrificio! La felicidad completa no
existe en esta vida; pero entre todas las apariencias del mundo, soy
la única verdadera.

Nada más empezar esos 40 días, nos habla la Iglesia que fueron tambén
40 años del pueblo de Israel en el desierto, con Moisés, para llegar a
la Tierra prometida, que hablaba con Dios que les acompañaba y les
guiaba. Moisés tenía una misión que cumplir. Queremos vivir estos días
hablando con Dios para que nos acompañe y nos guíe a la misión que nos
tiene preparada el Señor.

Llucià Pou Sabaté

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